El sueño de la invisibilidad – por David

 

Una de las fantasías mas recurrentes a lo largo de la historia de la humanidad es la de la invisibilidad. Ya en la mitología griega, Perseo, el hijo de Zeus y Danae, consiguió cortar la cabeza de Medusa gracias al casco de Hades, el dios del inframundo, que volvía invisible a todo el que se lo pusiera. Desde entonces, han sido muchas las historias que han hablado del sueño de la invisibilidad, desde el hombre invisible de H.G. Wells hasta el anillo del Señor de los anillos o la capa de invisibilidad de Harry Potter.

Lo cierto es que todos hemos soñado alguna vez con poder hacernos invisibles y ver sin ser vistos y para eso nos vestimos de camuflaje o nos pintamos la cara de verde y ocre, como vemos muchas veces en las películas. Ese sueño de la invisibilidad ha hecho, por ejemplo, que la industria armamentística invirtiera millones de euros para construir aviones «invisibles», o más bien indetectables al radar para poder sorprender a los ejércitos rivales. 

En la naturaleza, hay muchos ejemplos de animales que han logrado acercarse mucho a la invisibilidad como una estrategia para pasar desapercibidos, sobre todo ante sus depredadores, aunque también para no ser detectados por sus presas. La forma más frecuente de invisibilizarse es gracias al camuflaje. Algunos tienen una coloración y un diseño corporal que unidos a su inmovilidad hace que pasen desapercibidos. Otros, como los camaleones, pueden cambiar su coloración dependiendo de la coloración del fondo, y lo hacen porque tienen varias capas de células con distintos pigmentos (rojos, amarillos, azules y marrones) que además pueden reflejar distintas longitudes de onda y así, dependiendo de como se estimulen pueden cambiar rápidamente su diseño y su color para mimetizarse con el medio en el que se encuentran.

Pero parte del camuflaje, hay una forma más asombrosa de lograr la invisibilidad y es haciéndose transparente, y aunque parezca increíble, no son pocos los animales que lo han conseguido. La mayoría de esos animales transparentes son invertebrados y mayoritariamente acuáticos, como las medusas, cuyo cuerpo está compuesto en su 99% de agua. Pero en los vertebrados apenas hay casos de animales transparentes, lo que parece bastante lógico porque tienen un sistema circulatorio muy desarrollado por el que viajan los glóbulos rojos que transportan el oxígeno y que al ser opacos atenúan la luz y no se transparentan.

Macho de rana de cristal, Hyalinobatrachium valerioi, vigilando tres puestas de huevos (Foto: Jaime Culebras)

Uno de los vertebrados más increíbles son las llamadas Ranas de cristal, que viven en sur y centro América. Se trata de un grupo de anfibios que reúne más de 150 especies que se caracterizan porque tienen una piel muy fina que hace que se transparenten sus órganos. Estas ranas viven en bosques tropicales y miden unos 3 cm de largo y cuando están sobre las hojas se vuelven prácticamente invisibles. Solo hay un problema, por su sistema circulatorio, como ya he comentado, se mueven los  glóbulos rojos que absorben mucha luz y por lo tanto no transparentan. 

Las ranas de cristal son nocturnas, mostrandose muy activas tanto para alimentarse como para aparearse y cuidar de las puestas. Pero durante el día se quedan inmóviles sobre las hojas y así consiguen pasar desapercibidas ante sus depredadores. Pero, ¿cómo se arreglan para que sus glóbulos rojos no sean visibles? Como las ranas son nocturnas, los investigadores se volvieron nocturnos y las estudiaban por la noche, pero fue cuando capturaron algunas y las pusieron en un recipiente de cristal cuando se fijaron en que los glóbulos rojos aparentemente «desaparecían». 

En un artículo publicado recientemente en la revista Sicence se explicó que lo que hacían hacían estas ranas era extraer aproximadamente el 90% de los glóbulos rojos de la sangre de su sistema circulatorio y empaquetarlos en el hígado. De esa forma, por el sistema circulatorio seguía circulando el plasma pero no los glóbulos rojos. Cuando se despiertan y necesitan activarse, libera los glóbulos rojos al sistema circulatorio y el hígado, que antes se había dilatado, vuelve a encogerse.

Soprendentemente, esta concentración de glóbulos rojos, que en otros vertebrados produciría coágulos y lesiones o incluso la muerte, a las ranas de cristal no les afecta. Por otra parte, también resulta asombroso que sin glóbulos rojos en el sistema circulatorio y por lo tanto, sin poder transportar el oxígeno a los tejidos, las ranas puedan permanecer en un estado de latencia sin sufrir daños. Si se supiera como lo consiguen podría ser de gran ayuda para aplicarlo a terapias humanas para reducir la incidencia de ictus o enfermedades cardiacas.


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