Costa cantábrica en Laredo (Cantabria): acantilados y marLa costa cantábrica en Laredo, Cantabria. Foto: M. Martin Vicente, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Con noviembre, el Cantábrico cambia de registro: baja la temperatura del agua y el calamar común (Loligo vulgaris) se acerca a la costa siguiendo a los bancos de anchoa y pequeños peces de los que se alimenta. En Asturias, la temporada documentada va de octubre a febrero, con el pico entre octubre y enero, cuando el agua baja de los 16 °C. Es el momento del eging, la técnica japonesa para pescarlo con señuelo desde espigones y muelles. Esta guía recoge el equipo, la elección del señuelo y la técnica de animado, con las fuentes citadas en cada apartado.

Foto de portada: M. Martin Vicente, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Qué es el eging (y por qué tantas picadas llegan en la pausa)

El eging es la técnica japonesa de pesca de calamar y sepia con un señuelo específico: la jibionera o egi, una imitación de gamba con una corona de finos anzuelos sin rebaba en la cola: el calamar ataca el señuelo con los tentáculos y queda prendido en ella. Al no llevar un triple ni un anzuelo expuesto hacia abajo, la jibionera se engancha al fondo menos que un señuelo convencional, pero menos no es nunca: en fondo de roca conviene no dejarla dormida. Lo que la hace distinta de otras pescas es dónde suele estar la acción: la mayoría de las picadas llegan cuando el egi cae tras un tirón, no durante la recogida. Una línea que se para a media agua, un peso que aparece de la nada en plena pausa, un tirón sordo: eso es un calamar abrazando el señuelo. Por eso el eging se pesca con la línea en la mano tanto como con la caña.

Fuentes: AiPeces, «Eging: cómo pescar calamar y sepia con egis» y HayPesca, «Pesca al Eging» (corona de anzuelos y cómo prende el calamar).

El equipo: caña específica y trenzado fino

El conjunto está al servicio de dos cosas: animar el egi con tirones secos y leer la línea durante la caída. AiPeces lo resume en caña específica de eging (ligera y de acción rápida, pensada para ese trabajo de muñeca) y trenzado fino, que transmite cualquier parada anómala de la línea, con bajo de fluorocarbono. Si vienes del spinning a lubina, tu conjunto ligero te sirve para empezar; lo que no es negociable es la línea fina y el tacto.

Fuente: AiPeces (equipo). Sobre trenzado y bajo, ver también nuestra guía del vinilo desde la orilla.

El egi: talla, color y velocidad de caída

Talla. Para el calamar del Cantábrico, HayPesca recomienda las tallas 2.5 y 3.0 como las más adecuadas. AiPeces da la regla completa: baja a 1.8-2.5 con agua somera o cefalópodos pequeños, y sube a 3.5-4.0 con profundidad, corriente o calamares grandes.

Color. Las dos guías coinciden: de noche o con agua turbia, colores llamativos (rosa, naranja, verde chartreuse); de día y con agua clara, colores naturales (transparente, gris). Y las dos advierten lo mismo: el color que funciona en un puerto puede no rendir en otro, así que tócalo como punto de partida y rota hasta encontrar el del día.

Caída. Los egis se venden en versiones de caída lenta (shallow), media (basic) y rápida (deep). La regla práctica de AiPeces: el egi tiene que llegar a la capa de agua donde está el cefalópodo. Si pica pegado al fondo y tu egi cae despacio en mucha corriente, nunca le llega; usa la versión deep o sube de talla.

Fuentes: HayPesca, «Pesca del calamar en Gijón» (tallas Cantábrico) y AiPeces (talla, color y caída).

Dónde y cuándo: la luz es el punto caliente

Desde costa, los escenarios son espigones, muelles y escolleras con acceso a algo de profundidad. Y de noche hay un factor que manda sobre los demás: la luz artificial. El zooplancton se concentra cerca de las luces, los pequeños peces van detrás, y el calamar detrás de ellos. Por eso los espigones con focos o lámparas portuarias sobre el agua son los puntos más productivos para el calamar nocturno; en Gijón, HayPesca señala el espigón del Musel, con iluminación permanente, como punto de referencia, y calamares de 200-500 g como capturas habituales desde espigón.

Un aviso honesto de MundoPesquero: los datos generales de temporada dicen cuándo hay calamar en la región, pero no cuál es el mejor muelle ni garantizan nada. Un espigón que dio señales en octubre puede no ser el de diciembre. Observa tu propio puerto: dónde se junta la luz con la corriente, dónde caza el pez pequeño.

Fuentes: HayPesca (espigones y luz) y MundoPesquero, «Mejor época para pescar calamares desde costa» (temporada y matices).

La técnica: tirón, pausa y línea tensa

El animado básico del eging, que AiPeces describe paso a paso como jabooning:

  1. Lanza y deja que el egi caiga hasta la capa que quieres trabajar (cerca del fondo, lo más habitual). Cuenta los segundos de caída: te sirven de referencia para repetir.
  2. Anima con dos o tres tirones secos de caña hacia arriba. El egi salta y sube en el agua.
  3. Pausa. Baja la punta, afloja lo justo y deja que el egi vuelva a caer. La mayoría de las picadas llegan aquí: la línea se para antes de tocar fondo, o notas un peso que no estaba.
  4. Ante la duda, clava suave y mantén la línea tensa. La corona de la jibionera engancha al cefalópodo cuando tira del señuelo; no hace falta una clavada de lubina, sino continuidad.
  5. Repite el ciclo hasta tener el egi bajo el espigón. Muchas veces el calamar sigue el señuelo hasta el último metro: no recojas de golpe al final del recorrido.

Fuente: AiPeces (jabooning paso a paso).

Consejo práctico: lleva dos o tres egis de colores distintos y cámbialos cada pocos lances hasta que uno reciba atención. El color del día cambia con la luz y el agua, y la única forma fiable de encontrarlo es probar y anotar qué funcionó, dónde y a qué hora.

Errores que dejan el cubo vacío

  • Recoger sin pausas: si el egi no cae, no hay picada. La pausa no es esperar, es pescar.
  • Egi que no llega: caída demasiado lenta para la corriente o la profundidad. Cambia a deep o sube de talla.
  • Color fetiche: «el rosa de noche» no es una ley. Las propias capturas registradas por la comunidad de AiPeces muestran que los patrones cambian por zona; lo que manda es tu registro.
  • Ignorar la luz: de noche, pescar lejos de los focos es pescar lejos de la comida.

Para terminar

Noviembre es un buen mes para empezar con el eging en el Cantábrico: la temporada está en su pico documentado y el equipo de entrada es modesto. La técnica se aprende en una noche; leer tu propio espigón lleva más. Toma estas pautas como punto de partida para probar, anota lo que pase y deja que tu caladero te enseñe el resto.